Hablamos con tres jóvenes de Juntos sobre sus experiencias con el ICE y sobre cómo están protegiendo a su comunidad.
Por DJ Graves. Editado por Nigel Thompson. 5 de noviembre de 2026. Traducido por Ana Flavia Orosco Wong.
Durante el primer año del gobierno de Trump, alrededor de 8.800 personas han sido arrestadas por el ICE solo en Pensilvania. Nueva Jersey y Delaware han registrado, como mínimo, el doble de arrestos en este mismo periodo. Recientemente, el ICE aumentó su cuota diaria de 1.000 a 3.000 arrestos por día, lo que amenaza a las comunidades con más desapariciones cada día.
En el sur de Filadelfia, Juntos, una organización sin fines de lucro liderada por latines, trabaja incansablemente para frenar esta amenaza. Entre sus esfuerzos recientes se cuentan la protección de las escuelas santuario y el cierre del Centro de Procesamiento de Moshannon Valley, el mayor centro de detención de inmigrantes de Pensilvania (y el mayor del noreste de Estados Unidos). Inti Media tuvo la oportunidad de entrevistar a tres jóvenes del equipo de Juntos.
David, de 21 años y originario del sur de Filadelfia, ha participado en todas las campañas de Juntos durante su tiempo en la organización. Llegó por primera vez siendo adolescente a Fuerza (un comité local de liderazgo juvenil) y hoy trabaja como coordinador de escuelas santuario, donde se asegura de que los docentes conozcan los procedimientos básicos en caso de una redada del ICE.
“Aterrorizan, ya sabes, sueños, gente”, dijo. “Es una sensación que lo envuelve todo, la que le dan a la gente… Creo que por eso la gente ya no puede hacer libremente las cosas que quiere hacer”. David contó que las vacaciones antes eran algo común para su familia, incluso durante el primer mandato de Trump, en 2016. “Vi a mi familia viajar mucho más de lo que jamás los había visto viajar”, dijo. “Iban a Chicago, iban a Miami, iban a otros estados”.
Desde 2016 y hasta el actual mandato, la deportación masiva se ha convertido en un eje central de la agenda del presidente. Para la familia de David, los viajes se acabaron. “Ahora ni siquiera quieren salir de la ciudad”, dijo, “vuelve a dar miedo”.
Esta experiencia no ocurre de forma aislada. Los arrestos y la presencia de ICE han aumentado de manera sostenida desde el invierno de 2025. Desde entonces, la agencia ha puesto la mira en quienes se sospecha que tienen solicitudes pendientes de estatus migratorio, en titulares de la tarjeta de residencia permanente (green card) y en quienes cuentan con el estatus de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA).
JM, quien se involucró por primera vez con Juntos a través de su hermana mayor, ha sido testigo de este aumento. En los dos años que lleva participando en Juntos, la joven de 14 años ha visto cómo el ICE deshumaniza a las personas. “Hasta empujan a los niños para separarlos de sus padres. Es tu mamá o tu papá, y un niño no entendería lo que está pasando”, dijo.
Esta deshumanización no termina después de un secuestro. Según un informe de la Clínica de Abogacía por la Justicia Social (SJLC, por sus siglas en inglés) sobre el Centro de Procesamiento de Moshannon Valley, la vida cotidiana de los detenidos se define por “la falta de libertad, de opciones, de seguridad y de bienestar general”. A los detenidos se les quitan sus pertenencias personales, se les viste con overoles de colores brillantes y se les asigna a uno de dos espacios de reclusión. Los hombres son ubicados en “módulos” (pods), espacios para dormir donde se hacinan hasta ochenta hombres más y donde los artículos esenciales, como el papel higiénico, son limitados. Las mujeres son ubicadas en una celda con otra mujer y permanecen allí alrededor de 22 horas al día. La comunicación con el exterior desde estos centros rara vez ocurre.
Otra participante y voluntaria de larga trayectoria en Juntos, quien prefirió mantener el anonimato, forma parte de la organización desde los seis años. Al crecer participando de las actividades de Juntos, ha estado profundamente conectada con las comunidades latinas de Filadelfia. Su familia sigue con temor a un posible ataque.
“El otro día vi... que las personas que venden tamales afuera, en la calle Ninth, fueron deportadas o [llevadas] bajo custodia, ¿sabes?”, dijo. Las redadas del ICE no solo son inevitables para los jóvenes de Filadelfia, sino que además están presentes en toda su vida cotidiana. Ahora, la joven de 16 años ha visto cómo se llevan a sus compañeros de clase.
“Había un chico que conocía, estaba en sexto grado y todo estaba bien hasta finales de ese año, justo cuando Trump fue elegido”, dijo. “Su papá había sido deportado”.
En la escuela, le costaba encontrar comprensión entre sus compañeros sobre la gravedad de las redadas del ICE.
“Las personas creían que era gracioso hacer bromas al respecto. Y cuando yo de verdad me enojaba, me decían: ‘Estás siendo rara. ¿Por qué te enojas?’”, dijo. “Porque ustedes no entienden la gravedad de la situación. Mis papás podrían ser separados de mí, y esa es la verdad. Pero mucha gente no lo entiende porque no tiene que preocuparse por eso”.
A pesar de vivir en entornos de miedo y violencia estatal, estos jóvenes han encontrado maneras de plantar cara y alzar la voz. JM contó que formó una red con amigos cercanos y colegas para mantenerse en contacto y alertarse sobre la actividad del ICE.
“Siempre quería tener noticias de mis amigos, de cómo lo estaban llevando, si estaban bien o si había pasado algo. Y simplemente hablábamos de lo triste que es todo esto y de si les había pasado algo. Nos manteníamos en contacto, nos manteníamos al tanto unos de otros”, dijo. Para JM, Juntos le ha dado una sensación de preparación en caso de una redada o un secuestro. Habló del apoyo disponible para las personas detenidas y sus familias, como la línea de denuncias, el acompañamiento personal y la asesoría legal.
Las elecciones también desempeñan un papel crucial en el movimiento para acabar con el ICE, y los jóvenes las incorporan a su lucha. La joven que prefirió el anonimato habló de cómo las elecciones evitan que se repitan épocas y acciones dañinas.
“Que tú no votes lleva a lo que pasa”, dijo.
David dijo que el contexto actual ha despertado a la gente al poder de las elecciones. “Definitivamente siento que mucha gente ha abierto los ojos para ver lo que han causado sus propias acciones. Mucha gente va a estar dispuesta a votar, porque sé que mucha gente no lo hizo”, dijo.
En estos tiempos, aún quedan muchos mensajes que deben compartirse con la gente. Los jóvenes siguen alzando la voz en medio de la presencia del ICE en Filadelfia. Existen muchas maneras de seguir aprendiendo y trabajando para poner fin a las acciones de control migratorio del ICE.
“Tenemos el poder de estar juntos y trabajar por un futuro mejor, y estar separados solo nos lleva hasta cierto punto”, dijo David.
Si tú o alguien que conoces ve actividad del ICE, repórtala a través de la línea de alerta de Juntos al 814-205-3293. Si quieres apoyar el trabajo de Juntos, completa el formulario de interés para voluntarios que aparece en su sitio web: www.vamosjuntos.org.