Mecca Patterson-Guridy cuenta que la formaron las mujeres de su vida, quienes nunca la hicieron sentir pequeña y le exigieron alzar la voz por lo que cree. Ahora. Quiere lo mismo para su generación y para la siguiente.
Por Nigel Thompson. Editado por Jensen Toussaint. El 23 de octubre de 2026.
En la Universidad Cheyney, a Mecca Patterson-Guridy le gusta decir que forma parte de dos legados: estudia en la primera universidad históricamente negra (HBCU) del país y, como integrante de Delta Sigma Theta, la segunda hermandad femenina negra más antigua de Estados Unidos, puede llamar “hermanas” a gigantes de los derechos civiles como Shirley Chisholm y Dorothy Height.
“Estoy muy orgullosa de mí misma”, dijo Patterson-Guridy en un momento de reflexión. “No mucha gente del norte de Filadelfia llega a estudiar, y mucho menos gratis”.
También considera parte de su legado a su barrio, Nicetown-Tioga.
De niña, Patterson-Guridy recuerda su cuadra, donde todos se conocían, y cómo jugaba a cualquier hora del día con los muchos niños de su edad que vivían allí. Para su hermano y su hermana menores, todo ha cambiado. Muchas familias se mudaron con los años, y la violencia que llegó al barrio durante la pandemia hizo que jugar afuera dejara de ser una diversión y pasara a ser una preocupación de seguridad. Aun así, ella trata de sacarlos a la calle cuando puede.
También están su escuela primaria y su escuela intermedia, Lotus Academy, en Germantown, y Sankofa Freedom Academy Charter School, en Kensington. Ambas son escuelas con enfoque afrocéntrico que cimentaron la identidad de Patterson-Guridy en la historia y las experiencias africanas y afroamericanas.
“Mi gente es muy resiliente”, dijo. “Aunque estén pasando cosas, siempre nos cuidamos las espaldas”.
Mujeres emprendedoras de generación en generación
Sus padres también la ayudaron a desarrollar el orgullo por sí misma, inculcándole “ser siempre yo misma sin disculparme y nunca avergonzarme de dónde vengo”, dijo.
Maritza Guridy, la mamá de Mecca, es dominico-americana de primera generación. La mamá de Guridy, la abuela de Mecca, fue la primera en emigrar a Estados Unidos desde la República Dominicana. Emprendedora desde el primer día, según contó Mecca, superó la barrera del idioma para fundar muchos negocios propios, algunos de los cuales aún conserva.
“Verla a ella, y a la gente pensando que no era lo bastante lista o inteligente porque hablaba un inglés limitado”, dijo Patterson-Guridy. “Ahora verla ser su propia jefa y ser dueña de cosas me inspira mucho”.
Guridy también es una gran inspiración. Cuando eran niños, Patterson-Guridy cuenta que su mamá siempre estuvo involucrada en la vida de ella y de sus hermanos. Con sus hermanos, ya que también tiene un hermano mayor, fue la “mamá del equipo” cuando jugaban fútbol americano con los Olney Eagles. Con Mecca, la recuerda como parte de la Asociación de Padres y Maestros de su escuela, impulsando una mejor experiencia en el aula para ella y para otros estudiantes.
“De niña, siempre la veía abogar por otras personas”, dijo Patterson-Guridy.
Eso se notaba especialmente en el trabajo de su mamá. Guridy fue gerente de promoción comunitaria en Mastery Charter Schools de Camden, donde, según Mecca, era una presencia constante en las reuniones de la Junta Escolar de Camden, siempre abogando por los padres que no hablaban inglés y haciéndoles de traductora cuando hacía falta. Años después, Guridy haría lo mismo en puestos en Concilio, en el Distrito Escolar de Filadelfia y como parte de la National Parents Union. Hoy, igual que la abuela de Mecca, tiene su propio negocio.
“Eso me hizo querer servir a quienes no tienen muchos recursos”, dijo Patterson-Guridy.
La primera experiencia de servicio comunitario y la primera campaña política de Mecca
Cuenta que su primer paso en el servicio comunitario llegó a los 15 años, durante la pandemia de COVID-19. Fue consejera en un campamento llamado Royal By Nature, un campamento de verano de la ECO Foundation que lleva a niños principalmente del oeste y el suroeste de Filadelfia a Bartram’s Gardens para que aprendan sobre la naturaleza que tienen en su propio entorno.
En 2023, Patterson-Guridy ayudó a producir contenido para redes sociales de The Kids Campaign, una iniciativa del Children First Action Fund que busca poner en el centro los temas más importantes para la juventud de Filadelfia durante las elecciones a la alcaldía de 2023 y exigir respuestas a los numerosos candidatos.
Según ella, fue una introducción muy dura a la política de Filadelfia.
“Creo que muchas veces, cuando la gente se postula, hablan muy bonito, pero a veces no son muy fieles con sus acciones”, dijo Patterson-Guridy. “Yo creo que la palabra es sagrada, así que si vas a decir algo, al menos deberías intentar cumplirlo”.
Su experiencia en la campaña, dijo, fue la de que la mayoría de los candidatos nunca respondían a sus preguntas y, cuando lo hacían, respondía un asistente y no el propio candidato.
“No todo el mundo merece ser político”, dijo Patterson-Guridy. “Dicen que van a hacer muchas cosas y luego nunca las hacen”.
A nivel nacional, Patterson-Guridy señala a líderes como el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, como ejemplos de que es posible cumplir en el cargo lo prometido durante la campaña.
“No hay excusa para nadie más”, dijo.
Descubrir Bolt
Después de The Kids Campaign, Patterson-Guridy encontró BOLT, siglas de “Build Our Lives Together” (“Construyamos nuestras vidas juntos”). La organización trabaja con jóvenes y residentes de Filadelfia para que sean los agentes de cambio que quieren ser en sus comunidades.
“No me había dado cuenta de que podía hacer algo así en mi propia ciudad y conocer a personas tan involucradas con sus comunidades y que están haciendo cosas ahora mismo, en tiempo real”, dijo.
Patterson-Guridy empezó como becaria del programa (fellow), luego fue coach y este verano fue pasante, ayudando a dirigir a un grupo de estudiantes de secundaria para generar un impacto en su comunidad sobre un tema de su elección.
“Creo que mucha gente piensa que muchos estudiantes de Filadelfia no saben lo que quieren, o automáticamente los catalogan como niños Al hablar de temas como la participación cívica, Patterson-Guridy dice que su enfoque es el de una guía.
Al hablar de temas como la participación cívica, Patterson-Guridy dice que su enfoque es el de una guía.
“No quiero limitarme a enseñarles desde arriba”, dijo. “Quiero que ellos me digan activamente cómo se sienten con respecto a las cosas”.
Para ella también es importante ser alguien a quien sus estudiantes puedan admirar.
“Tener en su espacio a alguien a quien le importa lo que tienen que decir y que además sea un modelo a seguir para ellos es muy importante para mí”, dijo Patterson-Guridy.
Un artista de corazón
Esa forma de acompañar le viene no solo de su mamá, Maritza, sino también de su hermano mayor, Elijah, que es artista escénico.
“Ver lo abiertos, libres y expresivos que eran consigo mismos se me contagió y es parte de cómo soy ahora”, dijo.
Después de pasar por Sankofa, Patterson-Guridy fue a The Philadelphia High School for Creative and Performing Arts (CAPA). Dice que la actuación ha sido una pasión desde que era niña, y que empezó a los 13 años en obras de teatro presentadas en el Martin Luther King Recreation Center, en el norte de Filadelfia.
En Cheyney, Patterson-Guridy cursa una carrera en comunicaciones y ha ganado experiencia en radio, televisión, cine y periodismo. Aun así, su primer sueño es ser actriz.
“Me encanta interpretar personajes que no son un monolito, que no son estereotípicos”, dijo.
Una idea que le ronda la cabeza es una historia sobre skaters negros y latinos, que retoma otra de las muchas actividades de su infancia.
“Merecemos cosas que no sean traumáticas sobre nosotros”, dijo Patterson-Guridy. “A veces esas cosas traumáticas sí pasan, pero esos no somos todos”.
Tampoco se limita a estar frente a la cámara para mostrar historias de personas negras y latinas.
“Esa siempre ha sido la misión y la meta”, dijo Patterson-Guridy. “Puedo empezar a escribir esas historias yo misma”.
¿Y su mejor inspiración, más allá de ella misma? Los niños y niñas que ha conocido en su propio barrio y en otros como el suyo en toda Filadelfia.
“Lo que quieran, pueden conseguirlo”, dijo Patterson-Guridy. “Tu voz importa y no debes sentirte pequeña por nada”.