Adolescentes de Filadelfia se gradúan del programa PACE de PA Youth Vote y exigen una voz juvenil más fuerte en la participación cívica
Cuatro jóvenes panelistas de Filadelfia compartieron sus experiencias en el programa y debatieron temas clave, como reducir la edad para votar, el financiamiento de las escuelas y otros desafíos que enfrenta la juventud.
Por Jensen Toussaint. Editado y traducido por Nigel Thompson. Publicado el 24 de julio, 2026.
El miércoles 17 de junio de 2026, un grupo de jóvenes embajadores de Filadelfia fue reconocido durante una ceremonia de graduación realizada en la sede de WHYY.
La ceremonia marcó el cierre de la más reciente cohorte del Pennsylvania Civic Engagement Program (PACE) de PA Youth Vote. El programa PACE está diseñado para ayudar a las y los jóvenes a comprender mejor cómo funciona la democracia y cuál es su papel en la construcción de ella.
“Como organización de base, nuestra visión es crear un espacio donde la juventud se sienta empoderada para impulsar los cambios que desea ver en nuestras comunidades”, señaló Ethan Rodriguez, organizador regional de PA Youth Vote en Filadelfia y líder del programa.
Through the PACE program, local youth participate in a series of civics-based workshops rooted in advocacy, history, and integration.
“We teach our ambassadors about how the political systems work, and as part of that, we ask them to identify issues in their local communities,” said Rodriguez.
He added that the ambassadors then get connected to the tools and resources needed to support the change they want to see within their communities. One of the most critical parts of ensuring the youth ambassadors get as much as they can from the program is finding ways to make politics relatable, digestible, and fun.
“We believe that there is more than one way to convey a message,” Rodriguez said, “ranging from direct community organizing and mobilization to creating TikToks and writing poetry.”
That philosophy was put into practice when the youth ambassadors teamed up with the School District of Philadelphia’s PSTV studio, and recorded a podcast discussing topics like poverty, gun violence, and what a government owes its citizens.
A stage for the youth voice
Four of the program’s ambassadors took part in a panel discussion during the ceremony. While each became civically engaged in different ways, they were all bonded by the shared desire to use their voices and passion to create change.
For panelist Maya Izzard, politics and civic engagement are a family affair.
“I’ve always been interested in civics mainly because of my parents,” she said. “My dad was in politics. My mom was always in community service and working with people.”
Gracias a PA Youth Vote y al programa PACE, Izzard ha podido conversar sobre temas cívicos con jóvenes que comparten sus intereses y también con quienes aportan nuevas perspectivas sobre cómo generar cambios.
El panelista Ewdi Rosario atribuyó al programa el haber ayudado a desmontar la idea de que la juventud no se interesa por la participación cívica.
“En el clima político actual, es más importante que nunca involucrar a la juventud en la vida cívica”, afirmó Rosario. “Como seremos quienes construyamos el futuro de Estados Unidos, creo que debemos entender lo que está ocurriendo hoy para poder construir sobre ello”.
Para muchos de los embajadores juveniles, el programa PACE representa la oportunidad de adquirir habilidades y conocimientos que difícilmente se aprenden en las aulas. La panelista Eyitemi Odusola destacó especialmente la visita al estudio de PSTV, donde las y los participantes conocieron herramientas multimedia que fortalecieron sus iniciativas de participación ciudadana.
El debate sobre la edad para votar
Una de las preguntas que generó un debate más amplio entre los panelistas fue si la edad mínima para votar debería reducirse de 18 a 16 años. Rosario respaldó la propuesta porque, argumentó, si una persona puede pagar impuestos a los 16 años, también debería tener derecho a votar.
“Creo que votar es una de esas cosas que realmente te hace sentir escuchado”, agregó.
Odusola, en cambio, consideró que la edad debería mantenerse en los 18 años, ya que coincide con la mayoría de edad legal en Estados Unidos.
“No debería reducirse, pero tampoco aumentarse”, sostuvo. “En mi opinión, los 18 años son la edad perfecta”.
Izzard señaló que, aunque muchas personas de 16 años aún no han alcanzado la madurez completa, varias ya han vivido experiencias que incluso algunos adultos mayores no han enfrentado.
Defender el cambio
Filadelfia enfrenta diversos desafíos sociales, pero uno de los problemas que todos los panelistas coincidieron en señalar fue la pobreza. Rosario, quien creció en el barrio de Kensington, ha visto cómo la pobreza y las drogas han marcado esa comunidad durante prácticamente toda su vida.
“Estas dos cosas que ocurren al mismo tiempo y en el mismo lugar realmente me desconciertan”, afirmó.
“Creo que la pobreza debe abordarse en Filadelfia porque no afecta únicamente a quienes viven en esas comunidades. Afecta a la juventud, a las personas mayores, afecta a todo el mundo. Incluso si no vives en una zona empobrecida, de una u otra manera terminará afectándote”, añadió.
Otra panelista, Diyana Moussiliou, coincidió con esa visión y sostuvo que cualquier solución real pasa por fortalecer y estabilizar los beneficios gubernamentales destinados a las familias trabajadoras. La educación también apareció como una de las principales preocupaciones para la juventud de Filadelfia y como un factor clave para impulsar transformaciones.
Odusola recordó el caso de una docente que acudió a la Junta Escolar en busca de apoyo, solo para recibir como respuesta que sus estudiantes estaban destinados a obtener bajos resultados en las pruebas sin importar lo que hicieran. Para ella, ese comentario reflejaba las bajas expectativas que muchas personas tienen sobre el alumnado de las escuelas públicas de Filadelfia.
“Aquí simplemente no existen muchas oportunidades, a menos que estudies en una buena escuela con muchos recursos”, afirmó.
La joven señaló que le gustaría ver mayores esfuerzos para garantizar que todo estudiante y no únicamente quienes asisten a escuelas privadas o con mayor financiamiento tenga acceso a recursos suficientes y a una educación de calidad.
Reducir la brecha de información
A la juventud sí le importa lo que ocurre en sus comunidades. Sin embargo, existe una brecha importante: muchas personas jóvenes no saben cómo involucrarse ni a quién acudir para impulsar cambios.
“Porque esa información no nos la dan”, explicó Izzard. “Aunque debería ser completamente pública, realmente no nos enseñan la importancia de votar ni de mantenernos informados sobre quiénes pueden ayudarnos en estas situaciones”.
El programa PACE busca precisamente cerrar esa brecha y convertir la preocupación, las ideas y el compromiso de la juventud en acciones concretas. Izzard consideró que los contenidos que se enseñan en PACE también deberían formar parte del currículo escolar.
“Siento que, una vez que tengamos esas herramientas… veremos mucha más acción por parte de la juventud”, aseguró.
Odusola compartió una opinión similar y señaló que todos los estudiantes de Filadelfia tienen ideas sobre lo que ocurre en su distrito escolar, pero rara vez se les pregunta qué piensan.
“Cada estudiante tiene una opinión. Si realmente les damos plataformas para expresarla, veremos una representación mucho mayor de la juventud”, afirmó.
Rosario recordó además un documental en el que trabajó sobre la campaña No Arena en Chinatown. Mientras investigaba para ese proyecto, descubrió hasta qué punto el activismo juvenil ha sido una constante tanto en la actualidad como a lo largo de la historia.
“En la lucha contra la Arena había muchísimos estudiantes de secundaria, de escuela intermedia e incluso niños de primaria”, relató.
Para él, es justamente esa movilización la que hace que la juventud se sienta capaz de involucrarse en la vida cívica.
“El programa PACE no solo te brinda un espacio para hablar sobre los problemas, sino también una comunidad desde la cual construir”, añadió Rosario.
Un mensaje para las generaciones mayores
Las y los panelistas coincidieron en que los movimientos liderados por jóvenes solo pueden avanzar hasta cierto punto si las personas adultas no están dispuestas a escuchar y acompañar ese proceso. Esto resulta especialmente importante cuando se trata del voto.
“Sus decisiones también afectan a los niños y niñas”, afirmó Moussiliou.
Odusola fue más allá al señalar que “sus decisiones no solo afectan a quienes vivimos hoy, sino también a quienes todavía no han nacido”.
Para ella, lo más importante que pueden hacer las generaciones mayores es aprender a escuchar a la juventud.
“Realmente tómense el tiempo para escuchar. Si un niño solo quiere que lo escuchen, escúchenlo. Si necesita un consejo o apoyo, aprendan a responder a esas necesidades”, expresó.
En un mundo que cambia rápidamente, añadió, también es necesario que las personas evolucionen junto con esos cambios.
“Mantener las cosas exactamente igual todo el tiempo puede hacernos retroceder como comunidad y como sociedad”, sostuvo.
Rosario hizo un llamado a las generaciones mayores para ayudar a que la juventud conozca no solo lo que ocurre hoy, sino también la historia que ha llevado hasta el presente.
“Porque la historia no se repite, rima”, afirmó. “A través del activismo comunitario y de la solidaridad, la juventud puede construir un mejor futuro para mañana y dejar una base sólida para las generaciones que vendrán”.
Las personas interesadas en apoyar a la próxima cohorte del programa PACE o en conocer más sobre las iniciativas de PA Youth Vote pueden visitar payouthvote.org.