‘Frontline Dads’: Frenando el camino de la escuela a la prisión

A través de mentoría para jóvenes, apoyo a personas en proceso de reintegración tras la cárcel, prevención de la violencia y otras iniciativas, Frontline Dads promueve el fortalecimiento y empoderamiento de las comunidades.

Por Caroline Keane. Editado por Jensen Toussaint. Traducido por Natalia Barrera Francis. Publicado el 22 de julio, 2026.

Reuben Jones y Wali Smith instalan un puesto informativo frente al centro recreativo Penrose para invitar a la comunidad a participar en las programas de verano de Frontline Dads. (Foto por Caroline Keane para Inti Media)

Frontline Dads organiza un programa semanal en el que enseña mediación entre pares y habilidades socioemocionales a jóvenes impactados por el sistema de justicia. Muchos de los participantes asisten por orden judicial, principalmente por delitos no violentos, como parte de una de las estrategias de la ciudad para desviar a los jóvenes del sistema penal mediante acciones de prevención de la violencia, en lugar de recurrir a medidas más punitivas.

El grupo es facilitado por Reuben Jones, fundador de Frontline Dads, y Wali Smith, ambos padres que cumplieron condenas en prisión. Durante una sentencia de 15 años, Jones fundó Frontline Dads con el objetivo de mantener el vínculo entre madres y padres encarcelados y sus hijos. Tras recuperar su libertad, obtuvo una maestría en Servicios Humanos.

El círculo semanal es solo una de las múltiples estrategias que Frontline Dads impulsa para fortalecer a las comunidades.

“El enfoque integral que utilizamos es lo que se necesita para detener esa ‘school-to-prison pipeline’. Hay que involucrar a las familias, porque muchas necesitan apoyo… Nuestro objetivo final es erradicar un sistema de justicia penal que consideramos injusto. Empezamos preguntándonos: si dejamos de alimentar ese sistema, ¿a quién podrán seguir sometiendo a ese trato inhumano?”, afirmó Smith.

Smith comparte con el círculo su experiencia de haber estado encarcelado. (Foto por Caroline Keane para Inti Media)

Thomas Fullman, un joven padre de 18 años, participa en el círculo desde hace aproximadamente cinco o seis meses. Durante la sesión relató las dificultades cotidianas que enfrenta para cumplir con las condiciones de su libertad condicional.

“Simplemente no es justo. Tengo muchas cosas encima. Tengo un bebé en casa. Tengo que salir corriendo bajo la lluvia, viajar hasta West Philly, ir al centro de la ciudad y luego volver a casa”, explicó, señalando que, mientras cumple con esos requisitos, pierde tiempo invaluable con su hija.

Thomas Fullman sonríe frente al centro recreativo donde se realizan los círculos semanales. (Foto por Caroline Keane para Inti Media)

La seguridad se construye desde comunidades fuertes

Justin Burton, primo de Fullman y también afectado por el sistema de justicia, ha procurado convertirse en una influencia positiva y acompañarlo en este proceso.

“Estar disponible para él es una de las cosas más importantes que puedo hacer. No solo como alguien que también fue impactado por el sistema de justicia, sino también como un padre joven”, comentó.

Ante la constante disminución de los índices de violencia en la ciudad, Smith y Jones consideran que los grupos comunitarios y las personas que los integran han sido actores fundamentales en ese cambio.

“Cada vez que escuchas una historia como la de Frontline Dads, probablemente existan otras cien o mil personas sirviendo a sus comunidades. Nunca conocerás sus nombres porque no son una organización ni están en redes sociales diciendo: ‘Miren lo que hice’. Simplemente siguen adelante haciendo el trabajo de los héroes. Para mí, los verdaderos héroes son esos héroes silenciosos de la comunidad”, afirmó Jones.

Jones posa frente al centro recreativo Penrose donde organizan una parrillada para la comunidad. (Foto por Caroline Keane para Inti Media)

Frontline Dads recibe apoyo mediante donaciones, alianzas con organizaciones comunitarias, colaboraciones con personas voluntarias y diversas oportunidades de servicio. Su trabajo incluye iniciativas para fortalecer el tejido comunitario, como viajes para jóvenes a los Poconos, Ghana y Birmingham (Alabama), talleres sobre el uso de drones y actividades comunitarias como parrilladas. La organización sostiene que la prevención de la violencia debe surgir desde las propias comunidades.

“Una de las cosas de las que más nos enorgullecemos es llegar a las comunidades y decirles: ‘Estamos aquí. ¿Cómo podemos ayudarles?’. No llegamos diciendo que tenemos el plan perfecto para ustedes. No. Llegamos, conocemos a quienes lideran, a las madres, a las abuelas que llevan 50 años viviendo en esa cuadra, y les preguntamos: ‘¿Qué necesitan que hagamos?’”, explicó Smith.

Reuben Jones y Wali Smith instalan un puesto informativo frente al centro recreativo Penrose para invitar a la comunidad a participar en las programas de verano de Frontline Dads. (Foto por Caroline Keane para Inti Media)

Construyendo nuevos caminos

Aunque Jones y Smith valoran las medidas que la ciudad ha implementado para prevenir la violencia, incluidos algunos cambios en las prácticas policiales, Jones considera que aún es necesario aumentar la inversión.

“Lo primero, además del dinero, es el acceso a la vivienda. Acaban de escuchar al joven decir que, a veces, simplemente necesitas salir de tu vecindario, pero no tienes a dónde ir. Entonces terminas soportando las consecuencias, lidiando con la situación, mientras otras personas siguen sintiendo lo que sienten y tú acabas respondiendo. Eso es lo que mantiene vivo este ciclo”, señaló.

“Hay viviendas de la Autoridad de Vivienda de Filadelfia (PHA) que podrían abrirse. La ciudad también tiene propiedades vacías que podrían ponerse a disposición de personas que atraviesan una crisis o un proceso de transición. No hablamos solo de personas sin hogar, sino también de quienes enfrentan adicciones, salen de prisión o de mujeres sobrevivientes de violencia doméstica. Necesitamos crear espacios seguros para ellas”, añadió Jones.

Para Fullman, espacios como estos son indispensables debido a “la falta de oportunidades y de inteligencia emocional”.

“Aprendes a controlar las situaciones desde tu manera de pensar, sin dejar que se conviertan en algo que nunca debió salirse de control”, explicó.

Considera que las habilidades que se enseñan en los círculos son especialmente necesarias para jóvenes impactados por el sistema de justicia.

“Todos los seres humanos luchamos con esto, pero mucho más los jóvenes que regresan a casa y no encuentran empleo, oportunidades o personas que les indiquen un camino. Eso los deja a la deriva, en una especie de zona gris donde sienten que no hay nadie. Ni siquiera piensan en pedir ayuda porque no tienen la inteligencia emocional para hacerlo; son tercos y tienen miedo de pedir apoyo”, dijo Fullman.

Smith se dirige a los jóvenes mientras Linda Smith, integrante de ‘Peacekeepers’, escucha atentamente.  (Foto por Caroline Keane para Inti Media)

Cambiando el enfoque

Burton incorporó a Fullman al trabajo que desarrolla con Delaware County Youth Hub, donde participa en iniciativas de defensa participativa y prácticas de justicia restaurativa. Desde entonces, asegura haber observado cambios importantes en la actitud y comportamiento de su primo.

“Ha mejorado su vocabulario, su forma de expresarse, su manera de comunicarse y, sobre todo, su inteligencia emocional, que es una de las cosas que más intento enseñarle. También ha mejorado mucho la manera en que reacciona ante determinadas situaciones y tiene una mayor conciencia de sí mismo”, afirmó Burton.

Para Burton, la responsabilidad, la honestidad y la confianza son algunos de los pilares más importantes para acompañar a los jóvenes.

“Creo que debemos entender que estos chicos no son perfectos, igual que nosotros. Cuando pienso en la school-to-prison pipeline y en cómo estos niños enfrentan el sistema de justicia y todas las presiones que eso implica, también pienso en cuánto invierte el país en las cárceles y hasta dónde está dispuesto a llegar para institucionalizar a nuestra gente. Es muchísimo. Por eso necesitamos hablar más de construir espacios seguros dentro de nuestras comunidades.”

Smith también reflexionó sobre el modelo de Frontline Dads frente a enfoques más punitivos.

“Cuando interviene el sistema, como el Departamento de Servicios Humanos (DHS), muchas veces se queda en la superficie. No busca realmente resolver el problema. Nosotros vemos el potencial de estos jóvenes. Lo único que necesitan es una orientación firme y disciplina, pero desde el amor, sabiendo que esa disciplina nace del cariño y no de imponer autoridad por la fuerza. Ahí está el éxito que vemos en los jóvenes que participan en nuestro programa. No queremos enviar a nadie lejos. Vamos mucho más allá de cumplir un trabajo. Lo hacemos porque realmente nos importan estos chicos y porque estamos intentando salvar la vida de los hombres negros de la ciudad de Filadelfia.”

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Frontline Dads: Cutting the supply to the school-to-prison pipeline